Se generaron miles de libras diarias de basura médica, que nadie sabía que hacer con ella ni cómo manejarla. La empresa privada demostró su incapacidad para manejar una situación como esa y que fuera productiva económicamente. El gobierno estatal y federal hicieron el ridículo con los resultados y descubrimientos de este suceso en Caguas, tardíamente.
Este evento nos demostró que el llamado parque biotecnológico que pretenden construir en las antiguas instalaciones del ex-presidio Oso Blanco podría ser otro fracaso tecnológico para nuestro pueblo. ¿Utilizarán a las compañías irresponsables de nuestra Isla para manejar su gran basura biotecnológica? ¿Contratarán los médicos descubiertos recientemente como fraudulentos de Puerto Rico para dirigir sus operaciones?
Fácilmente las sociedades elite y económicamente acaudaladas como lo es la de los EE.UU. y la de la Comunidad Europea, se deshacen de los riesgos propios de estos parques de experimentación--tipo Dr. Jerkyll y Mr. Hide--que solo se promueven en naciones desventajadas económicamente y con medianos niveles de educación, como lo es Puerto Rico.Este nivel mediano de educación les permite tener gente emprendedora para lograr sus propósitos pero suficientemente ignorantes como para NO entender los peligros (a largo plazo) que encierra la biotecnología. Si la bomba atómica fue un desastre nacional para los japoneses, la propagación biotecnológica podría ser igual o peor que la bomba atómica para los puertorriqueños.
Observen como ejemplo el simple asunto del norteamericano que tenía aparentemente un virus de cepa fuerte de la tuberculosis. ¡Excelente! Puerto Rico, en el medio de la nada, alejado de ambos continentes, con miles de millas de mar a su alrededor, una clase médica desprestigiada por los fraudes y la cual estas compañías usarán como posibles directores, es el lugar perfecto para experimentar con estas cepas y que la última contaminación "la pague el diablo" como dicen en nuestros barrios y campos.
Vieques, Culebra y la Isla Grande son el mejor ejemplo. Nos quedaremos con unas islas contaminadas, llenas de monos portadores de viruses como sucede en Lajas, y playas y tierras totalmente contaminadas que no pueden ser usadas para nada que no sea agrandar el mapa de dos de ellas. En esos terrenos NO VIVE NADIE Y NO PUEDE PASAR NADIE por lo contaminado del área sin descontaminar y que el acaudalado ejercito norteamericano con billones de dólares, no quiere limpiar. ¿Donde están los médicos que decían que los monos nunca iban a llegar a la Isla Grande? Ya llegaron los de Lajas. Ahora faltan los de Cayo Santiago en Humacao. El bioterrorismo es el que promueve el mismo gobierno junto a la empresa privada, no el que remotamente nos hacen creer viene de otros países.Comencemos a tener mayor conciencia de lo que queremos para nuestras islas y NO LE DIGAMOS SI a todo lo que nos propongan. ¡Evaluemos, analicemos, investiguemos, comprendamos y exijamos! Queremos que nuestras generaciones futuras sigan disfrutando de lo poco que tenemos hasta ahora. Estamos dispuestos a compartir el riesgo del beneficio de la biotecnología con TODOS los países del mundo. No ser ¡EL GRAN ZAFACON BIOTECNOLOGICO DEL CARIBE!
NOTA: El autor posee una maestría en gerencia de tecnología y es Director General de EcoArmi.
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